escribir siempre ha sido una tarea difícil, se trata de concentrarse, de dedicarse, de no mirar hacia atrás, y esto sólo llevando la referencia al nivel más superficial.

A veces la música no ayuda, es casi siempre el silencio el que debe de llevar el mejor compás para poder decir lo que queremos con la mayor precisión.

Y todo por un mugroso cuentito, jejeje, con finales alternativos a la cursilería que seguro requerirán los jurados de la revista adolescentoide hecha por mujeres ya bien entradas en edad.